¿Cuándo volverá a sonar la música dentro de un boliche? Desde el 20 de marzo, cuando el presidente, Alberto Fernández, dispuso la cuarentena obligatoria en el país, las discotecas se vieron obligadas a cerrar sus puertas. Y ya no hubo diversión dentro de estos espacios que congregaban a miles de tucumanos todas las semanas. Muchos decidieron cambiar de rubro. Acondicionaron sus instalaciones para venta de bebidas y comestibles, por ejemplo. Otros ven que volver a abrir como centro de diversión será muy difícil. Es más, a esta altura están seguros que la tan ansiada fiesta bolichera no regresará como tal hasta el próximo año. Con suerte.
Daniel Coronel es propietario de boliches en Tucumán y lo único que agradece es haber apostado a otras unidades de negocio antes de todo esto, ya que de otra manera no habría podido sobrevivir. “Otros compañeros están vendiendo sus cosas, o se reconvirtieron. Pero así es muy difícil seguir adelante para la mayoría”, explicó. “Nosotros podríamos aplicar los mismos protocolos que un bar, pero no nos sirve. ¿Qué hacés con las aglomeraciones de gente? Vivimos de la masa de gente que va al boliche y al primer contagio vamos a ser los responsables. La gente está esperando que esto se revierta. La noche es mágica y la gente lo sabe y quiere volver, pero aquí por día salen unas 400.000 personas, o 500.000 si es víspera de feriado. Me van a pedir abrir con el 50 % de capacidad, pero no lo voy a hacer. ¿Cuál es el 50% que va a entrar? ¿Quién va a decidir eso?”, se preguntó Coronel.
El empresario contó que se reunieron con funcionarios del gobierno a quienes les solicitaron exenciones impositivas y créditos a tasa cero para poder subsistir, pero que aún no tuvieron respuesta. “Somos respetuosos de lo que está pasando, no esperábamos algo así. De golpe nos dijeron metete en tu casa y no podemos salir, no podemos trabajar. Si te cierran un negocio por algo así el Estado te tiene que dar una mano”, indicó.
“Yo ya tuve coronavirus. Creo que vamos a terminar contagiados todos. Tenemos que esperar a que salga la vacuna. Celebro que los bares abran, que todos trabajen, que todo el mundo trabaje, pero en nuestro caso al que no estuvo ordenado le va a ser muy difícil remontar todo esto. Ya mismo tenemos que estar preparados para cualquier cosa que pase el año que viene”, cerró.
Rodolfo Di Pinto, presidente de la Cámara de Propietarios de Discotecas y Afines de Tucumán, envió una nota a las autoridades provinciales reclamando una respuesta para el sector. “Pedimos a las autoridades provinciales charlar sobre temas varios. Pero están demorando las respuestas. Ante la ministra de Gobierno y Justicia, Carolina Vargas Aignasse, expusimos la delicada situación que atraviesa nuestra actividad y el amplio sector que provee insumos o presta servicios a nuestros negocios; y también ante el COE, con el fin de ir acordando un protocolo para cuando estén dadas las condiciones de volver a funcionar”, indicó. “Si bien la resolución se dictó en resguardo de la salud de la población, lo que se comprende en toda su dimensión y la cumplimos; también es cierto que la misma, en forma conjunta con las normativas provinciales de adhesión, ha paralizado totalmente nuestra actividad comercial, la que incluye los salones de fiestas, eventos y discotecas; ocasionando consecuencias gravísimas, poniendo en riesgo la continuidad de las empresas del rubro y causando un impacto social adverso que generará la pérdida de innumerables puestos de trabajo”, dijeron en un comunicado.
“Aún con el sector cerrado desde marzo, estamos dispuestos a hacer el esfuerzo que sea necesario con el objetivo de terminar cuanto antes con esta pandemia; de modo de poder regresar a nuestros negocios y así generar trabajo para nuestros empleados”, explicó. Pero también pidió que “mientras nuestros negocios estén cerrados, necesitamos eximición del pago de Ingresos Brutos ya que tenemos una categoría especial con un costo muy elevado y arbitrar medios de ayuda económica con créditos a tasas bajas a los efectos de afrontar el pago de salarios del personal, alquileres y mantenimiento”.
Javier Farhat es uno de los que reconvirtió su negocio, el conocido Recórcholis, en una distribuidora de bebidas. Pero, dijo, no alcanza. “Yo tengo bares y veo que las medidas del gobierno no están lo suficientemente pensadas. El sector de las discotecas está seriamente perjudicado por todo esto. Esto va a cambiar nuestra forma de trabajar y de cuidarnos para siempre. Esto viene para largo; la gente, los colegas, estamos pensando en el hoy, sabemos que esto hasta dentro de un año nuestra actividad no vuelve”, indicó.
“Es imposible mantener los costos fijos que tenemos sin ayuda del Estado. Nos endeudamos y ya no podemos pagar ni los servicios. Les estamos dando prioridad a los empleados, a la familia”, añadió Farhat, y culminó con una reflexión: “no se puede abrir, lo entendemos. Preferimos preservar la salud de la población. No somos especialistas, y hacemos caso, pero las medidas para salvaguardar muchos rubros no se están tomando. Hay mucha gente de clase media o baja que vive día a día y el Gobierno no está teniendo en cuenta la cantidad de gente que va a quedar en la calle”.
Así, y aparentemente por un buen tiempo más, los boliches seguirán en silencio.